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El trigo junto con la soja impulsan el crecimiento

En la actualidad, "se observa un aumento en el área sembrada de 2,2 millones de hectáreas, que llevaría la superficie triguera nacional a 8,2 millones de hectáreas. De este incremento, 1,5 millón se explicaría por crecimiento del doble cultivo trigo/soja; mientras que otras 700.000 hectáreas tendría su fundamento por la expansión en las nuevas áreas agrícolas del NEA y el NOA", recalcó Rogelio Fogante, integrante de la Asociación Argentina de Productores de Siembra Directa (Aapresid) y miembro del directorio de Bioceres y del Comité Coordinador Biointa, en un seminario que se realizó en Buenos Aires.

Según destacó, "por incorporación de tecnología, la producción promedio por hectárea saltaría de 2.300 a 2.800 kg/ha, lo cual, llevaría a que la producción argentina se ubique en torno a las 23 millones de toneladas, un 40% más que lo cosechado en la última campaña (16,5 millones de toneladas). Por esta razón, el leit motiv de este seminario fue Hacia 25 millones de toneladas de trigo.

Todas estas declaraciones surgieron en el seminario que organizaron Bioceres -la empresa formada por productores argentinos que tiene como objeto el gerenciamiento y financiamiento de proyectos biotecnológicos- y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta), oportunidad que se aprovechó para presentar en sociedad a BioInta, la marca de genética de trigo, que debuta como el gran cultivo en esta campaña 2005/6.

Hacia una mayor rentabilidad
Al abordarse la factibilidad de comercializar una cosecha de 25 millones de toneladas que dejaría un saldo exportable de entre 18 y 19 millones de toneladas; siempre que el consumo interno se mantenga en el orden de los 6 millones de toneladas o trepe a 7 millones de toneladas y si se disparara el negocio de la exportación de harinas.

Al referirse al aspecto tecnológico, Hugo Ghío revalorizó la "incorporación del doble cultivo trigo/soja al planteo de la empresa agropecuaria, y no sólo desde el punto de vista de la sustentabilidad de la producción -indiscutido por el aporte del rastrojo del trigo y la acción de sus raíces- sino también desde la economía de la empresa".

Sobre la región triguera II Norte (abarca el norte de Buenos Aires, centro sur de Santa Fe y centro este y sudeste de Córdoba), Ghío puntualizó que allí se produce aproximadamente el 30% de lo que se cosecha en la Argentina en materia de granos. Sin embargo, "el doble cultivo trigo/soja ocupa sólo el 20% del área, en tanto que la soja de primera se lleva el 70% y el maíz apenas el 10% restante. Tengo la sensación de que el cultivo de trigo está desvalorizado", dijo este productor, en referencia a la percepción predominante en sus colegas de la zona respecto de la inclusión del cereal en la rotación.

Según datos del Inta Marcos Juárez, "el doble cultivo es la combinación de mayor rentabilidad para la empresa agropecuaria", remarcó.

Detrás de los números
En base a los promedios regionales, "la productividad del trigo se ubica en unos 24 quintales por hectárea y otro tanto para la soja de segunda". Sin embargo, Ghío afirmó que "la producción conjunta se puede duplicar fácilmente e incluso alcanzar los 8.000 kg/ha de grano, y para esto, se refirió a rendimientos promedios de diez y cinco años del doble cultivo para tres establecimientos ubicados en los departamentos de Marcos Juárez y Gral. López. En estas regiones, el trigo superó los 4.000 kg/ha y la soja de segunda está cerca de los 2.900 kg/ha, como promedio de los últimos diez años. Si se toman, en cambio, los últimos cinco, la productividad media de estos establecimientos se ubicó en 4.300 kg para el cereal y 3.300 para la oleaginosa".

En este sentido, Ghío explicó que "a valores de marzo, el margen bruto del doble cultivo es de 342 dólares, considerando un trigo de 40 quintales y una soja de 30. Para igualar ese resultado con una soja de primera, tendría que rendir 44 quintales; pero, sabemos que es mucho más fácil lograr esa producción con trigo y soja de segunda, que con 44 quintales de una soja de primera", argumentó el productor.

Decidir a tiempo
Para Jorge Fraschina, técnico del Inta Marco Juárez, sede del programa de mejoramiento de trigo, hay que elegir adecuadamente el ciclo del trigo y la fecha de siembra, pensando en la soja de segunda para toda una amplia región que va desde el centro sur de Córdoba, pasando por la región agrícola santafesina, norte de Buenos Aires y Entre Ríos.

Al respecto, Fraschina aclaró que "el potencial de rendimiento no está ligado a una variedad de ciclo corto o largo, sino que tiene que ver con su potencial genético intrínseco".

Por el otro, dijo que para su región (centro este de Córdoba), lo ideal es que la soja esté cerrando el surco para fin de año, lo cual, implica sembrar unos 45 días antes. Sobre un total de 1.077 casos analizados, se vio que entre el 15 y el 30 de noviembre, cada día de atraso en la siembra de la oleaginosa significan 33,5 kg menos de rinde. Para la primera quincena de diciembre, a esa pérdida hay que adicionar otra de 21 kg por día de atraso en la fecha de siembra; mientras que para la segunda quincena de diciembre, cada día de atraso adiciona 8 kg más".

Por lo tanto, "la diferencia entre sembrar el 15 de noviembre o el 31 de diciembre son prácticamente 10 quintales menos de soja, es decir, buena parte del arrendamiento".

A competir en el mercado
Tres variedades Biointa salieron a competir por el gran cultivo esta campaña: Biointa 1000, Biointa 2001 Bonaerense y Biointa 3000. El primero es un ciclo corto a intermedio, de Grupo de Calidad II (según la clasificación del Inta Marcos Juárez), recomendado para siembras en las subregiones trigueras II Sur, IV y V Sur; mostró un alto potencial de rendimiento, por caso, con 8.300 kg/ha en Balcarce y 8.000 kg/ha en La Dulce. "Es muy tolerante a vuelco y a desgrane. Se trata de una variedad de grano grande, con buen peso hectolítrico y peso de los mil granos en torno de los 39 granos; tiene requerimientos de frío", observó Héctor Milisich, técnico del Inta Paraná.

El Biointa 2001 Bonaerense es un ciclo intermedio, evaluado como Grupo de Calidad I, recomendado para la siembra en las subregiones IV y V sur, tolerante a heladas en pasto, buen comportamiento frente a vuelco y desgrane, así como alta plasticidad para la fecha de siembra sin un corrimiento equivalente en la espigazón.

Mientras que el Biointa 3000 es un ciclo largo, muy plástico en cuanto al área a implantar; pertenece al grupo de calidad I. Se destacó por su muy buena performance productiva en la Red de Ensayos de Trigo y su adaptación a distintos ambientes de producción. Posee muy bajos requerimientos de frío y se comporta muy bien frente a vuelco y desgrane.

Un caso

Fraschina mencionó que un grupo de productores tecnológicamente de punta de María Teresa (sur de Santa Fe) sacó un promedio de 4.900 kg/ha. en esta última campaña. Aquí, ProINTA Gaucho, un ciclo corto desarrollado en la EEA Inta Paraná, fue la variedad más sembrada (1.400 sobre 5.000 hectáreas). Sobre el rastrojo del cereal, los primeros lotes de soja de segunda estaban rindiendo 3.400 kg/ha.
 
Fuente: El Litoral - Santa Fe
Fecha de publicación: 16/05/2005
 
 
 
 
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